Solemnidad
El amor de Dios ha sido derramado en nuestros corazones por el Espíritu Santo,
que habita en nosotros. Aleluya.
Se dice «Gloria».
Oremos:
¡Huesos secos! Les infundiré espíritu y vivirán
Lectura del libro del profeta Ezequiel
En aquellos días, el Señor me invadió con su fuerza y su espíritu me llevó y me
Sal 103, 1-2a.24y35c.27-28.29bc-30
Envía tu Espíritu, Señor, y repuebla la faz de la tierra.
Bendice al Señor, alma mía: ¡Señor, Dios mío, qué grande eres! Vestido de
majestad y de esplendor, envuelto en un manto de luz.
¡Cuántas son tus obras, Señor! Todas las hiciste con sabiduría, la tierra está
llena de tus criaturas. ¡Bendice al Señor, alma mía!
Todos, Señor, están pendientes de ti y esperan que les des la comida a su
tiempo. Tú la das y ellos la toman, abres tu mano y quedan saciados.
Si retiras tu soplo, expiran y regresan al polvo; envías tu espíritu, los creas,
y renuevas la superficie de la tierra.
El Espíritu intercede por nosotros con gemidos inefables
Lectura de la carta del apóstol san Pablo a los Romanos
Hermanos: Sabemos que la creación entera está gimiendo con dolores de parto
Aleluya, aleluya.
Manarán torrentes de agua viva
† Lectura del santo Evangelio según san Juan
Gloria a ti, Señor.
El último día, el más importante de la fiesta, Jesús, de pie ante la
Se dice «Credo».
Celebrante:
Para que Jesús, el Señor, que, exaltado a la diestra de Dios, ha recibido el
Espíritu Santo prometido, lo envíe abundantemente sobre la Iglesia, roguemos al
Señor.
Para que la luz del Espíritu Santo aleje las tinieblas de los hombres, los lleve
al conocimiento de la verdad, convierta el odio en amor, los sufrimientos en
alegría y las guerras en paz, roguemos al Señor.
Para que la fuerza del Espíritu Santo guíe por los caminos de la conversión a
los que son víctimas de la debilidad humana, de los engaños de su propio
espíritu o de los errores del mundo, roguemos al Señor.
Para que el Espíritu de sabiduría nos haga penetrar en los secretos de Dios, nos
recuerde continuamente lo que Cristo dijo y fortalezca nuestra fe, roguemos al
Señor.
Celebrante:
Derrama, Señor, la bendición de tu Espíritu sobre estos dones que te
En verdad es justo y necesario, es nuestro deber y salvación, darte gracias
El último día de la fiesta, Jesús en pie gritaba: «El que tenga sed, que venga a
mí y beba». Aleluya.Antífona de Entrada
Oración Colecta
Dios todopoderoso y eterno, que has querido que celebráramos el misterio pascual
durante cincuenta días, renueva entre nosotros el prodigio de Pentecostés, para
que los pueblos divididos por el odio y el pecado se consagren por medio de tu
Espíritu y, reunidos, confiesen tu nombre en la diversidad de sus lenguas.
Por nuestro Señor Jesucristo…
Amén.Primera Lectura
37, 1-14
dejó en medio del valle, que estaba lleno de huesos. Me hizo caminar entre ellos
en todas direcciones. Había muchísimos en el valle y estaban completamente
secos. Y me dijo:
«Hijo de hombre, ¿podrán revivir estos huesos?»
Yo le respondí:
«Señor, tú lo sabes».
Y me dijo:
«Profetiza estos huesos y diles: ¡Huesos secos, escuchen la palabra del Señor!
Así dice el Señor a estos huesos: Les voy a infundir espíritu para que vivan.
Los recubriré de tendones, haré crecer sobre ustedes la carne, los cubriré de
piel, les infundiré espíritu y vivirán, y reconocerán que yo soy el Señor».
Yo profeticé como me había mandado y, mientras hablaba, se oyó un estruendo; la
tierra se estremeció y los huesos se unieron entre sí. Miré y vi cómo sobre
ellos aparecían los tendones, crecía la carne y se cubrían de piel. Pero no
tenía espíritu».
Entonces él me dijo:
«Llama al espíritu, hijo de hombre, llámalo y dile: Esto dice el Señor: Ven de
los cuatro vientos y sopla sobre estos muertos para que vivan».
Lo llamé tal como el Señor me había mandado, y el espíritu penetró en ellos,
revivieron y se pusieron en pie. Era una inmensa muchedumbre.
Y me dijo:
«Hijo de hombre, estos huesos son el pueblo de Israel. Andan diciendo: “Se han
secado nuestros huesos, se ha desvanecido nuestra esperanza, estamos
destrozados”. Por eso profetiza y diles: Esto dice el Señor: Yo abriré sus
tumbas, los sacaré de ellas, pueblo mío, y los llevaré a la tierra de Israel. Y
cuando abra sus tumbas, los sacaré de ellas, pueblo mío, y los llevaré a la
tierra de Israel. Y cuando abra sus tumbas y los saque de ellas, reconocerán que
yo soy el Señor. Infundiré en ustedes mi espíritu, y vivirán; los estableceré en
su tierra y reconocerán que yo, el Señor, lo digo y lo hago. Palabra del Señor».
Palabra de Dios.
Te alabamos, Señor.Salmo Responsorial
Envía tu Espíritu, Señor, y repuebla la faz de la tierra.
Envía tu Espíritu, Señor, y repuebla la faz de la tierra.
Envía tu Espíritu, Señor, y repuebla la faz de la tierra.
Envía tu Espíritu, Señor, y repuebla la faz de la tierra.Segunda Lectura
8, 22-27
hasta el presente. Pero no sólo ella; también nosotros, los que poseemos las
primicias del Espíritu, gemimos en nuestro interior suspirando para que Dios nos
haga sus hijos y libere nuestro cuerpo. Porque ya estamos salvados, aunque sólo
en esperanza; y es claro que la esperanza que se ve no es propiamente esperanza,
pues ¿quién espera lo que tiene ante los ojos? Pero si esperamos lo que no
vemos, estamos aguardando con perseverancia.
Asimismo el Espíritu viene en ayuda de nuestra debilidad, pues nosotros no
sabemos orar como es debido, y es el mismo Espíritu el que intercede por
nosotros con gemidos que no se pueden expresar. Por su parte, Dios, que examina
los corazones, conoce el pensar de ese Espíritu, que intercede por los creyentes
según la voluntad de Dios.
Palabra de Dios.
Te alabamos, Señor.Aclamación antes del Evangelio
Ven, Espíritu Santo, llena los corazones de tus fieles y enciende en ellos la
llama de tu amor.
Aleluya.Evangelio
7, 37-39
muchedumbre, afirmó solemnemente:
«Si alguien tiene sed, que venga a mí y beba. Como dice la Escritura, de lo más
profundo de todo aquél que crea en mí brotarán ríos de agua viva».
Decía esto refiriéndose al Espíritu que recibirían los que creyeran en él. Y es
que aún no había sido dado el Espíritu, porque Jesús no había sido glorificado.
Palabra del Señor.
Gloria a ti, Señor Jesús.Oración de los Fieles
Puesto que hemos recibido el Espíritu que nos hace decir «Padre», dirijámonos,
hermanos y hermanas, con sentimientos filiales al Señor.
(Respondemos a cada petición:
Te rogamos que nos escuches).
Te rogamos que nos escuches.
Te rogamos que nos escuches.
Te rogamos que nos escuches.
Te rogamos que nos escuches.
Que tu amor de Padre, Señor, Dios todopoderoso, escuche complacido las súplicas
de tu pueblo, que, lleno de gozo, ha recibido ya, como primer don tuyo, el
Espíritu Santo prometido, que contigo y con tu Hijo vive y reina por los siglos
de los siglos.
Amén.Oración sobre las Ofrendas
presentamos, para que, al participar en ellos, tu iglesia quede inundada de tu
amor y sea ante el mundo signo visible de la salvación.
Por Jesucristo, nuestro Señor.
Amén.Prefacio
siempre y en todo lugar, Señor, Padre Santo, Dios todopoderoso y eterno.
Pues, para llevar a plenitud el misterio pascual enviaste hoy el Espíritu Santo
sobre los que habías adoptado como hijos por su participación en Cristo.
Aquel mismo espíritu que, desde el comienzo, fue el alma de la Iglesia naciente;
el Espíritu que infundió el conocimiento de Dios a todos los pueblos; el
Espíritu que congregó en la confesión de una misma fe a los que el pecado había
dividido en diversidad de las lenguas.
Por eso,
con efusión de gozo pascual, el mundo entero se desborda de alegría, y también
los coros celestiales, los ángeles y los arcángeles, cantan sin cesar el himno
de tu gloria:
[Misa]Antífona de la Comunión